MAL DE MAR

 

Habían avisado que aquel día habría buen oleaje. Diego limpiaba su tabla mientras escuchaba « I don´t care». En sus veinte años de vida nunca se había sentido tan feliz. Aquella chica, que llevaba observando todo el verano, por fin iba a acompañarle.

Levantó la vista cuando escuchó que llegaba, se puso la mano en forma de visera sobre los ojos y la miró detenidamente mientras se acercaba. ¡Estaba impresionante! El bañador de lycra amarillo le ajustaba perfectamente y su piel, dorada por el sol, brillaba sobre él. Llevaba la larga melena castaña cogida en una cola alta y , al andar, se balanceaba sobre sus hombros.

Sin decirse nada caminaron juntos hacia el agua. Entre gritos y risas nadaron sobre la tabla hasta llegar bien adentro.

Desde la arena podía verse sus cuerpos, vivos, firmes, llenos de vida. Casi podía oírse el ruido de sus risas sobre el oleaje y adivinar el amor con que comenzaban a mirarse.

El mar, envidioso de tanta felicidad, puso fin a sus risas.

Las olas eran cada vez más fuertes y ellos, inconscientes, caían y volvían a subirse. Una gran ola volvió a hundirles, se buscaron en el agua tratando de ayudarse, pero el golpe del agua llegó hasta sus pulmones y ahogó, con su espuma, sus sueños, su juventud y sus amores.

¡Qué pena de niños! Iban buscando la vida…pero encontraron la muerte.

Luisa Ruiz Bueno

 

 

 

 

Entradas creadas 39

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicaciones relacionadas

Comienza escribiendo tu búsqueda y pulsa enter para buscar. Presiona ESC para cancelar.

Volver arriba