LUTO

 

Ayer empezó, por fin, el luto oficial en España. Y digo «oficial» porque el otro, el de los corazones, lleva muchas semanas izado, arraigado y sentido dentro de nosotros.

He tenido suerte, de momento por lo menos, mi familia no ha lamentado ninguna pérdida. Pero todos conocemos a alguien que nos ha dejado. Se han ido en silencio, cayendo poco a poco, o de mucho en mucho, porque al fin y al cabo es imposible cuantificar el dolor y reducirlo a números.

Se han ido nuestros mayores, los que siempre estuvieron ahí cuando fueron necesarios, los que no tuvieron miedo a quedarse sin nada dándonos a los demás todo. Se han ido dejando un hueco imposible de rellenar con nada, ni con nadie, ni con palabras, ni siquiera con llantos. No volverán, es un hecho.

Se han ido muchos superhéroes, que con sus capas blancas, azules y verdes se empeñaron en ser la barrera entre el virus asesino y nosotros.  Debemos decirles muy fuerte: ¡Lo habéis conseguido! Seguiremos muriendo, porque esto no ha acabado, pero gracias a su entrega y sacrificio lo peor se ha parado.

Se han ido jóvenes que tenían una vida por delante, se han ido padres, madres, hijos…

Se han ido músicos, escritores, artistas, periodistas, y de toda tipo de oficios, porque, eso sí, este virus no entiende de «clases». Este asesino nos iguala, nos aplica a todos el mismo rasero.

Decíamos que saldríamos más fuertes. No sé, habrá que esperar para saberlo. Lo que sí hemos salido es menguados y entristecidos.

Unos guardarán luto un tiempo, otros pasarán de guardarlo y otros lo llevarán para siempre dentro. Yo desde aquí solo puedo decir: ¡Qué pena España!, ¡qué pena por todos los que hemos perdido!

Luisa Ruiz Bueno

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