MI DULCE VIEJITO

 

 

Me gustaba pasear con él, llevábamos años haciéndolo. Cuando llegó a mi vida tiraba de la correa para correr más deprisa y yo me enfadaba porque me descoyuntaba el hombro. ¡Que endiablada energía tenía de cachorro!

Entre tirones y carreras volvía a casa agotado y se echaba una siesta tumbado panza arriba. Era justo entonces cuando yo me ponía tierna y quería abrazarlo. Le besaba la tripita y me reía mucho cuando veía que le era imposible abrir los ojos, así que, después de besarlo mucho, lo dejaba tranquilo en su cama.

Conforme él crecía mi amor iba aumentando, era lo más parecido a aquellos niños que tuve y que, tristemente, ya habían volado. Pero él era él, no era el recuerdo de nadie. Tenía su personalidad propia y me miraba con tanta dulzura, con tanta luz en sus ojos, que me hizo creer que, en algún momento de otra vida, ya nos habíamos conocido.

Yo era mayor, ya tenía mis años, y aquella energía joven me contagiaba y agotaba en partes iguales.

Pero el tiempo transcurrió deprisa y mi cachorro fue creciendo. Pasó de cachorro a joven y de joven a viejo casi sin que me diera cuenta. Un buen día dejó de tirar de la correa y comenzó a ir a mi paso y, tiempo después, era yo quien tiraba de la correa porque él iba muy lento.

Después llegó el último estadio, ese en el que se tumbaba en el suelo cuando el paseo se le hacía muy largo. Yo lo cogía en brazos, me agradaba ayudarlo, y me sentaba con él en un banco del parque junto a los demás ancianos. Allí nos daba el sol en invierno y la brisa en verano.

Nos hicimos mayores los dos juntos, solo que para él el tiempo fue más injusto.

Ahora, que paseo ya sola, me vuelvo a mirar cuando oigo ladridos, brincos y juegos. No son de él, son de otros. Es entonces cuando sonrío al recordar a mi cachorro. Pero la soledad de mi paseo nubla mis ojos porque, en realidad,  a quien extraño es a mi dulce viejito.

Luisa Ruiz Bueno

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Un pensamiento en “MI DULCE VIEJITO

  1. Me has traído el recuerdo de mi actual perrito (sí, me descoyunta los brazos) y de mi fiel amiga África (creció conmigo desde los 6 a los 21 años). Como siempre una delicia leerte. Muchos besos y achuchones de Fox.

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